Película de 1973 dirigida por Michael Winner. La CIA sospecha que uno de sus agentes más veteranos y prestigiosos está pasando secretos a la URSS y se ha convertido en un traidor. Para eliminar esta amenaza contratan a un famoso sicario llamado Scorpio que ha colaborado con anterioridad con él y conoce bien sus métodos. Comienza así un juego mortal del gato y el ratón entre dos agentes profesionales muy cualificados.
Interesante thriller rodado en plena Guerra Fría y que la utiliza de contexto, con ese círculo vicioso interminable de agentes íntegros, dobles, traidores, etc. Un mundo donde es complicado no volverse paranoico y en el que es casi imposible poder confiar en nadie. La trama se centra en la caza de un espía que los "suyos" consideran que les están traicionando y quieren eliminarlo, por lo que la intriga y la acción están aseguradas. Y añade una perspectiva muy interesante al contraponer al agente maduro, experto y racional frente al joven asesino ambicioso, listo y pasional. Además, esto cobra más cuerpo cuando los interpretan dos actores de la talla de Burt Lancaster y Alain Delon, además de contar con algún secundario como Paul Scofield. Tiene buenas localizaciones y Winner desarrolla bien la trama para que se siga sin dificultad, aunque por ello tal vez simplifique en exceso algunas cuestiones y le falte algo dureza en algunas escenas. A destacar la secuencia principal de persecución.
Buena