Singer consigue un resultado muy bueno, pues mantiene el interés y la tensión durante toda la trama. Tiene mucho mérito, pues todos conocemos cuál fue el final del Führer, aunque no conozcamos los atentados que sufrió. Por lo tanto, desde el inicio de la conspiración sabemos el final de la misma, pero no resta la intriga a la película. Lo más importante, se trata de un episodio extraordinariamente interesante (que prueba que los alemanes sí sabían lo que estaban haciendo, pero que algunos trataron de impedirlo) y contado con gran calidad narrativa y visual. El guión está bien construido y la realización es muy cuidada, trasladándonos eficazmente al tiempo y espacio determinados. Las interpretaciones son algo desiguales, como los creíbles Tom Wilkinson o Terence Stamp, el desafortunado Billy Nighy, o el irregular Tom Cruise.
Muy interesante y entretenida.
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