Película de 2025 dirigida por John
Kosinski. Un equipo de Fórmula 1 pasa por graves dificultades de resultados a
mitad de temporada y su responsable teme que la propiedad acabe vendiéndolo al
final de la misma. Está buscando un nuevo piloto que acompañe a un novato con
potencial pero les cuesta encontrarlo. Decide invitar a un amigo muy veterano
que sigue participando en carreras de otras disciplinas tras tener una
experiencia agria en la F1. Sin duda que será un reto atractivo pero con muchos
detractores y dificultades.
Cinta oficial de la F1 por lo que contó
con todo el apoyo de esta entidad y sus equipos para rodarla. Los mejores
pilotos del momento colaboran así como las escuderías más importantes, además
de participar hasta en la producción como Lewis Hamilton. Por lo tanto, tiene
todas las bendiciones y medios para crear un espectáculo al nivel de la propia
competición. La trama está bien para añadir un poco de drama y buscar motivos
para ir explicando las estrategias que se diseñan y las reglas de las carreras.
Es un poco convencional pero tanto los personajes, como sus relaciones y el
desarrollo no perjudican el espectáculo, lo cual ya es mucho. Parece querer alejarse
de tópicos y que no sea predecible pero sólo lo consigue a medias. El
protagonista (y narcisista) absoluto es Brad Pitt cuando debería ser más coral, y le acompañan
Javier Bardem, Tobias Menzies y Kerry Condon. Muy recomendable a los aficionados de este deporte porque
vibrarán como en otros GP pero no tanto a los que no les atraen.
Cine palomitero.

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