Película de 2025 dirigida por Gareth Evans. En uno de los suburbios de la ciudad se produce un violento robo de drogas y un policía corrupto identifica en el lugar al hijo del alcalde. Entre ellos hay cuentas pendientes y el policía ve que es una ocasión incomparable para quedarse en paz con el político. Pero también han asesinado al hijo de la peligrosa mujer que controla el cártel que buscará venganza sin cuartel.
Evans escribe y dirige este thriller centrado en una ciudad corrupta en la que se desata una carrera entre varias partes para encontrar a los responsables de un violento golpe. La propia policía tiene varios grupos involucrados con distintos intereses y el cártel que sufre el ataque busca vengarse. Esta trama que cruza y enfrenta a varios grupos es atractiva, y tiene una variedad de personajes con potencial. Pero Evans no se preocupa tanto del fondo y el desarrollo de la historia como de la estética y la acción, que son el centro de gravedad de todo. La apariencia general es la de un videojuego y se aumenta esta percepción en las escenas de acción con múltiples personajes y miles de disparos por todos lados. Y, justamente, estas escenas son las que llevan más tiempo y no las que enredan y desenvuelven la trama. En general son espectaculares pero carecen de todo realismo debido a esa estética. Cuenta con un par de actores de altura como son Tom Hardy y Forest Whitaker pero se alejan de cualquier registro de calidad por el que son conocidos. Por lo tanto, para aficionados a este tipo de cine con mucha pirotecnia pero poco calado.
Cine palomitero

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