Película de 2020 dirigida por Clark Johnson. Percy es un granjero mayor que lleva toda su vida dedicado a su tierra al igual que sus antepasados desde que llegaron a Canadá. Tiene pasión por lo que hace y le gusta seleccionar la semilla de la cosecha siguiente entre su propia recolección en vez de comprarla al proveedor de la zona. Para su sorpresa un día recibe una demanda del gigante agrícola Monsanto reclamando un pago por el uso de su semilla patentada, a lo cual él se niega por ser falso. Así se inicia una batalla de un pobre David contra un avaricioso Goliat.
Interesante historia real ocurrida en Canadá a final de los 90 cuando una multinacional billonaria reclama varios miles de dólares a un granjero (procedimiento que tenían establecido de forma masiva) por el supuesto uso fraudulento de una semilla modificada genéticamente que tenían patentada. Casualmente ahora, en marzo de 2026, esa multinacional (ahora en manos de otra aún mayor) está proponiendo un acuerdo para pagar 7.250 millones de dólares a los demandantes por daños de su herbicida Roundup, que justamente era el motivo de la modificación de las semillas de la discordia en esta cinta. Es decir, Johnson trae otra historia de la avaricia sin límites económicas, éticas o morales, que usa su poder para abusar de los débiles hasta que se encuentra con un David que dice "basta ya". Por lo tanto, se trata de una trama para conocer e inspirarse. La realización es algo convencional pero cuenta con dos pilares claves como la propia historia y la interpretación de su protagonista, con un Christopher Walken fantástico que transmite perfectamente la rabia que se sufre en estos casos. Se ve con agilidad pues también ayuda que no supera los 90 minutos.
Interesante.


