Película de 1995 dirigida por Wayne Wang. Auggie tiene una tienda de cigarros y puros en una esquina de Brooklyn a la que acuden todo tipo de clientes, muchos de ellos habituales que van compartiendo sus vidas con él. Uno de éstos es un conocido escritor Paul Benjamin que tiene un encontronazo con un joven y acaba creando un lazo con él, que se extenderá también a Auggie.
Obra cumbre de Wang que venía de dirigir otra excelente película, El club de la buena estrella, y que se unía al escritor Paul Auster autor del estupendo guion original. Juntos hicieron una especie de continuación/documental de esta película y homenaje a Brooklyn y sus ciudadanos. Básicamente se centra en dos personajes, les da profundidad, humanidad, y mueve a su alrededor otros dos secundarios igualmente sólidos. Crea pequeñas tramas interesantes a su alrededor y cierra con un gran broche. Además, cuenta con un reparto que le dan aún más robustez a los mismos, con una pareja protagonista enorme con Harvey Keitel y William Hurt, y los secundarios con Stockard Channing y Harold Perrineau, además de Forest Whitaker y Ashley Judd muy jovencita. Sencilla pero profunda y con personajes que quedan en la memoria.
Muy buena


