Película de 2002 dirigida por Liliana Cavani. Tras un último golpe con obras de arte, Tom Ripley se retira a una enorme mansión en un pueblo del norte de Italia junto a su joven novia pianista. Pasan unos años hasta que le visita un antiguo colaborador alemán que le exige que le ayude a eliminar a una persona. Aunque es reticente, acaba ayudándole pero las cosas se complican.
Adaptación de otra novela de Patricia Highsmith protagonizada por su famoso personaje Tom Ripley, un peculiar contrabandista de arte que no duda en emplear la violencia sin que le suban las pulsasiones, y que ya se llevó alguna de sus aventuras a la gran pantalla. En esta ocasión es la italiana Cavani la que coescribe y dirige la película, destacando las bellas localizaciones elegidas. La historia no es especialmente brillante para este tipo de cintas y se convierte así en su mayor debilidad, con un guion que no acierta ni con ésta ni con la definición de los personajes. Lo mejor es su protagonista, el gran John Malkovich, quien da vida perfectamente a este peculiar personaje de extremos. El reparto que le acompaña no está nada acertado y no se les ve creíbles a la mayoría de ellos. Por todo ello se ve como fallida aunque tiene buenos momentos y un actor principal estupendo, pero no va más allá de un producto de sobremesa con cierta calidad en algunos aspectos.
Entretenida.


