Película de 1957 dirigida por Alexander Mackendrick. Un periodista de poca relevancia ve una oportunidad de oro de dar un salto cuando descubre que el columnista más influyente del país está pasando un mal momento debido a que su hermana pequeña está unida sentimentalmente a un músico de una banda de poca monta. El periodista moverá cualquier hilo para hacerle un favor y que quede en deuda con él.
Adaptación de la novela homónima de Ernest Lehman que fue, además, un brillante guionista de títulos legendarios y que aquí también es autor del guion. Es una muestra del cine negro dedicado al submundo del periodismo y las ambiciones, con una pareja protagonista de gran nivel con Burt Lancaster y Tony Curtis, ambos entregados a sus papeles. Tiene calidad en todos sus aspectos, destacando la fotografía, la banda sonora del gran Elmer Bernstein, la dirección artística, las interpretaciones, el guion y la dirección. Es una dura crítica a ese cuarto poder que no tiene control y que mueve la opinión del público según se le antoje, lo cual sigue siendo válido hoy en día donde la propaganda y la manipulación se ha multiplicado desde entonces. Se ve que el fin egoista justifica los medios independientemente del daño que eso produzca. Interesante película no muy conocida.
Buena


