Película de 1998 dirigida por Francis Veber. Un hombre de cierto éxito le gusta quedar periódicamente a cenar con sus amigos y traen a peculiares desconocidos para reírse de ellos, y elegir al más idiota de todos. Uno de ellos conoce en el tren a un aficionado a las miniaturas y le manda como candidato perfecto, pero cuando el anfitrión le conoce empieza a provocar giros en su vida por sus meteduras de pata.
Veber escribe y dirige esta cinta basada en su propia obra de teatro sin esforzarse mucho en hacerla más cinematográfica. Coge su material que se basa en un engreído que se quiere reír de otras personas menos afortunadas y empieza a sufrir las equivocaciones bienintencionadas de estos. Esto da lugar a varias situaciones divertidas aunque se le podía haber sacado más provecho. Tampoco se preocupa en alargar más el metraje y se queda en los 80 minutos aproximados. El reparto funciona muy bien, en especial Jacques Villeret que borda su papel y lo hace tierno y simpático a la vez que inocentón.
Simpática.


