Película de 2007 dirigida por Julian Schnabel. Un ejecutivo de una conocida revista de moda sufre cuando tiene poco más de 40 años un accidente cardiovascular que le deja absolutamente inmóvil. Despierta en un hospital tras varias semanas pudiendo oir y ver a su alrededor pero descubriendo con horror que es incapaz de comunicarse salvo con el movimiento de los párpados de un ojo. Los médicos le dicen que sufre el síndrome del prisionero y que sólo el tiempo dirá si llega a recuperarse algo.
Adaptación de la novela autobiográfica de Jean-Dominique Bauby que describe los meses posteriores que vivió tras sufrir un trágico incidente que le dejó atrapado en su cuerpo inerte salvo por un ojo. Es una historia espeluznante que puede suceder a cualquiera, con un estilo muy realista que no puede huir del drama más profundo pero que introduce algunas notas de humor para rebajar la sobrecarga emocional. No obstante, es dura de ver y darse cuenta del padecimiento que supone una situación similar. Está protagonizada por Mathieu Amalric que interpreta con gran credibilidad a Bauby. Schnabel consigue rodar con una gran sensibilidad y equilibrio, lo que no es nada fácil.
Buena pero historia muy dura.

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