martes, 6 de enero de 2015
La semilla del diablo
Película de 1968 dirigida por Roman Polanski. Una joven pareja se muda a un nuevo piso y pronto conoce a una encantadora pareja de ancianos aunque algo cotilla. Ella se queda embarazada y sufre fuertes dolores que su ginecólogo no da importancia. Con el tiempo y viendo algunas tragedias que ocurren a su alrededor, empieza a sospechar que los vecinos son brujos y que su marido ha pactado con ellos darle el bebé tras el parto para hacer un trágico ritual.
Polanski escribe y dirige este clásico del género de terror basado en la novela homónima de Ira Levin sobre la concepción y nacimiento del anticristo. Es inquietante en todo momento porque el director hace cómplice al espectador de la trama y deja a la protagonista como sufridora del terror de forma inconsciente. Es decir, crea tensión y hasta terror sin necesidad de mostrar prácticamente nada sólo sugiriendo. Y esto es lo que hace disparar la imaginación del espectador hacia sus temores más ocultos. Está realizada de forma muy espartana y sencilla evitando cualquier floritura que despiste del argumento y misión principal. Tiene unos protagonistas que funcionan estupendamente con Mia Farrow, John Cassavetes, Ruth Gordon y Ralph Bellamy siendo la abuelita la más desconcertante de todos los papeles.
Buena cinta de terror.
sábado, 3 de enero de 2015
¿Vencedores o vencidos?
Película de 1961 dirigida por Stanley Kramer. Pocos años después de terminar la II Guerra Mundial tuvo lugar un juicio en Nuremberg para determinar la responsabilidad de cuatro altos cargos de la administración judicial nazi. El ejército americano elige a un reputado juez recientemente jubilado para que lidere el proceso, quien intenta no sólo conocer los hechos que se exponen en la sala sino que trata de entender lo ocurrido y lo que el pueblo alemán realmente conocía.
Al acabar la Guerra los aliados promovieron una serie de procesos judiciales en Nuremberg contra responsables en distintos ámbitos del régimen nazi. El que cuenta Kramer en esta cinta no fue el principal sino que es el relativo a cuatro altos cargos de la administración de justicia alemán que el guionista Abby Mann usó para crear la obra de teatro y posteriormente adaptó para la gran pantalla. Muestra el dilema de la justicia para impartirla de forma objetiva y, más difícil aún, sin la presión de la conveniencia política o estratégica. Lo que cuenta es muy interesante y sólo por ello vale la pena verla, pero además está realizada con gran calidad. Tiene un gran guión y cuenta con un espectacular elenco de actores: Spencer Tracy, Burt Lancaster, Richard Widmark, Maximiliam Schell, Marlene Dietrich, Judy Garland, Montgomery Clift... Todos hacen trabajos acordes a su talento e incluso alguno, posiblemente, hace su mejor interpretación. La fotografía en blanco y negro de Ernest Laszlo es fantástica así como la dirección de Kramer.
Estupenda.
viernes, 2 de enero de 2015
Historia de una monja
Película de 1959 dirigida por Fred Zinnemann. Una joven belga hija de un prestigioso médico ingresa en un convento debido a su deseo de ser monja e irse al Congo a ayudar a los más necesitados. Durante los primeros meses debe aprender cómo debe ser una monja desponjándose de sus deseos y posesiones para pensar sólo en Dios y en lo correcto. Cuando la madre superiora la ve suficientemente preparada la manda al país africano, donde irá descubriendo que se siente más como enfermera que como monja.
Adaptación de la exitosa novela homónima de Kathryn Hulme sobre la historia de una joven que desea ser monja. Da a conocer con cierto detalle los sacrificios y forma de vida de unas mujeres que entregan su vida a la oración y a la ayuda a los demás, aunque es imposible que ese modelo se adapte a todas las realidades que deben existir. La película tiene un ritmo pausado que debe coincidir con la forma de vida del convento, salvo las escenas del período africano donde tiene más brío. Zinnemann centra su atención en los sentimientos y pensamientos de la protagonista más que en los acontecimientos que la rodean, de ahí que pueda hacerse largo el tiempo que dedica al convento frente al de las misiones. Esto puede hacer que resulte demasiado lenta para el espectador ya que es la parte del Congo la más interesante, pero todo es importante para entender al personaje y sus actos. No obstante, sí se podía haber aligerado la primera mitad sin restar nada clave y dejar la duración total alrededor de las dos horas. Audrey Hepburn es la protagonista absoluta y hace un trabajo bueno (posiblemente el mejor de su carrera), pero es su compañero Peter Finch con un papel secundario quien más se luce.
Buena aunque innecesariamente larga.
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