martes, 28 de junio de 2011

El quinteto de la muerte

Última película de los míticos estudios Ealing de 1955 dirigida por Alexander MacKendrick. Una banda de atracadores alquilan una habitación en la casa de una dulce abuelita para reunirse a preparar un atraco simulando ser un quinteto musical que se reune para ensayar. Finalmente deciden incluso utilizar a la señora engañándola para que les ayude en el golpe, pues nadie podría sospechar de ella. Y el plan sale casi a la perfección hasta que...
Los británicos estudios Ealing hicieron una serie de comedias tras la II Guerra Mundial que destacaban por su fino humor, buena realización y, en general, una especie de hechizo gracias a la magia de sus personajes y de los escenarios londinenses. Esta fue la última antes de ser adquiridos por la BBC en este 1955, y tiene las virtudes ya mencionadas además de disfrutar de un precioso colorido que varias de sus antecesoras no disfrutaron. El guión de William Rose gira alrededor de un robo (el plan, la ejecución y el desenlace) pero desde una óptica cómica al involucrar la banda a una dulce abuelita. Para ello utiliza personajes de muy distinta naturaleza y los situa bajo presión para recoger las reacciones de cada uno de ellos y la evolución de las relaciones entre los mismo. Es una buena muestra de humor inglés, sarcástico, fino e ingenioso. Entre los intérpretes destaca sir Alec Guinness, cuya transformación física ya sorprende y que brilla tanto cuando protagoniza la escena como cuando está en segundo plano. El resto son grandes actores como Peter Sellers, Jack Warner y Katie Johnson (inolvidable su papel angelical de abuela). El color, los escenarios, los actores, la dirección, etc. hacen que tenga un encanto especial, como un halo diferente.
Entretenida comedia negra inglesa y de calidad.

domingo, 26 de junio de 2011

Ella, él y Asta

Segunda entrega de la saga del matrimonio de sabuesos iniciado con "The thin man", dirigida en 1936 por W. S. van Dyke. Tras la luna de miel la pareja regresa a su San Francisco natal, con la idea de descansar. Pero el marido de una familiar de ella ha desaparecido y le piden a él que se encargue de encontrarle. Pero el marido es asesinado y acusan a la prima del crimen.
Tras la exitosa La cena de los acusados, van Dyke volvió a repetir la fórmula para obtener un resultado similar. Mezcla una buena trama de detectives (con un caso interesante y complicado) con un fino humor que se sustenta sobre todo en el carácter del protagonista. También repiten los guionistas, Goodrich y Hackett, basándose en esta ocasión en la novela de Dashiell Hammett. Está llena de frases sarcásticas e ingeniosas que nos harán reir, a lo cual contribuye enormemente la caracterización de William Powell, realmente magnífico. También repite Myrna Loy como la curiosa, aventurera y adinerada esposa del detective. Sorprende ver como secundario a jovencísimo James Stewart, una de sus primeras apariciones en la gran pantalla.
Muy entretenida, con una buena mezcla de intriga y humor.

sábado, 25 de junio de 2011

El caso Winslow

Película de 1999 dirigida por David Mamet. A principio del siglo XX, un chico que estudia en una academia naval inglesa es expulsado por robar un giro postal de 5 chelines. Explica a su familia que es inocente, por lo que el padre decide iniciar una cruzada para salvar su honor y el de su familia, a pesar de que la cantidad robada sea tan pequeña. El caso llega hasta el propio parlamento Británico y se convierte en tema de debate nacional.
El estupendo guión del propio Mamet se basa en la obra de teatro de mitad de siglo de Terence Rattigan. Está inspirado en un caso real, el de George Archer-Shee en 1910, que gozó de gran popularidad. En general, la obra de Rattigan es muy fiel a la real en los aspectos del caso, pero no tanto en las cuestiones familiares que recoge, pues las dramatizó por conveniencias literarias. Mamet retrata de maravilla algunas de las costumbres de la Inglaterra Edwardiana y realiza un gran puesta en escena. Demuestra su talento con el fluir del argumento, desarrollando el caso de una forma indirecta, pues recoge más los aspectos familiares que los legales, aunque no por ello deja de informar al espectador puntualmente. En este aspecto, Mamet hace un uso muy inteligente de las elipsis y sugerencias, y también marca el ritmo sabiamente para despertar el interés cuando más conviene. Todo está bastante cuidado, siendo las claves el guión (con unos diálogos excelentes) y los intérpretes. Éstos hacen un gran trabajo, serios y profesionales, como Nigel Hawthorne, Jeremy Northam, Rebecca Pidgeon y Gemma Jones. La fantástica escena final pone un broche de oro a esta historia quijotesca sobre el honor.
Buena película con una interesante historia real.