Película de 1988 dirigida por Bob Swaim. Una joven americana con altas dotes intelectuales y que está en Londres tras pasar por China donde hizo su doctorado para Harvard, está metida en un centro para estudios de Oriente Medio y su deseo es ir a la zona. Su remuneración es tan escasa que malvive y acaba siguiendo una recomendación anónima para trabajar como acompañante en una agencia de lujo. Conoce a todo tipo de hombres pero empieza una relación especial con un aristócrata que está metido en unas negociaciones con los árabes.
Adaptación de la primera novela del libro Half Moon Street de Paul Theroux de pocos años antes donde se cuenta, primero, como una joven muy capaz acaba trabajando de acompañante por temas económicos y, segundo, cómo un conocido político inglés comete imprudencias por ella. Swaim lo adapta utilizando varias ópticas como un thriller político, un drama romántico y una denuncia social entre otros. Justamente la primera podría haber sido la más interesante pero es la menos desarrollada y la que deja sensación de poco aprovechada. Las otras dos están más trabajadas y funcionan bien. Además, cuenta con una pareja de lujo como Sigourney Weaver y Michael Caine que están tan bien como es habitual y da robustez al relato. Por contra, el guion del propio Swaim es el punto más débil porque no cuenta de forma hábil el lado oscuro de la historia, el espionaje, y no consigue el atractivo que pudiera. Aún así, como drama que trata esa realidad social es bastante acertado. Tras cuarenta años esa denuncia está vigente y muchas jóvenes tienen la tentación o necesidad de buscar fuentes de ingreso alternativas, ahora apoyadas por internet y las redes sociales.
Interesante

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