Película de 2025 dirigida por Paul Greengrass. Un hombre regresa a California por la muerte de su padre para estar con su madre e incluso a coger a su hijo que ha venido viviendo con su exmujer. Consigue trabajo como conductor de rutas escolares y pelea por mantenerlo pero no encaja bien porque no le gusta lo que hace. Una mañana comienza un pequeño incendio forestal a decenas de kilómetros de su población, Paradise, pero los fuertes vientos reinantes lo dirigen hacia allí a pesar de los esfuerzos de los bomberos.
Greengrass vuelve a contarnos otra historia real sucedida en este caso en 2018 debida a los trágicos incendios que se vivieron en California y que acabaron con decenas de vidas y miles de viviendas. Se centra en lo vivido por Kevin McKay, un hombre con problemas personales y que se enfrentó a una situación muy especial. El director británico muestra nuevamente su habilidad contando historias tensas y trágicas, con una gran puesta en escena que recrea muy bien la tragedia. No cuenta tanto los aspectos generales del incendio como la parte específica del protagonista, aunque sí va dando la visión general de la catástrofe con las reuniones del jefe de bomberos. Consigue una atmósfera angustiosa y una buena credibilidad de la situación. Da al espectador información personal para que se empatice más con los personajes pero esto la hace algo más irregular porque añade escenas que tienen un efecto negativo al romper el ritmo y la tensión innecesariamente. Es complicado encontrar el balance justo para no quedar superficial ni entrar en el mero drama familiar, y Greengrass cae más en lo segundo. El reparto funciona bien con el efectivo Matthew McConaughey al frente y con unos espléndidos efectos especiales que transmiten mucho realismo a las imágenes.
Buena

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