martes, 31 de agosto de 2010

Sherlock Holmes y la máscara de la muerte

Telefilme de 1984 con una aventura muy interesante del famoso detective creado por Sir Arthur Conan Doyle. Sherlock Holmes se encuentra jubilado pero regresa a Londres llamado por el detective jefe de Scotland Yard para que le ayude en un extraño caso de asesinatos donde los cadáveres aparecen sin causas aparentes de las muertes y con los rostros terriblemente asustados. Pero debe dejar el caso para centrarse en otro que le encomienda el mismísimo ministro del interior y que es de importancia nacional.
Peter Cushing es un digno Sherlock, especialmente teniendo en cuenta que se encuentra ya jubilado. Hace una interpretación acorde a esa edad, más contenida y reflexiva que otras que hemos visto. Lo vemos con todos sus tópicos: disfraces, usando pipa y gorro, tocando el violín, etc, aunque sin mención a su inclinación por las drogas. Aparece brevemente Ray Milland como el ministro del interior, ya con avanzada edad. Anne Baxter da vida a su amada-enemiga Irene Adler, y Gordon Jackson es el amigo que le trae a Londres al pedirle ayuda en su investigación. Por lo tanto, un reparto más que ilustre. La trama es ingeniosa y despierta el interés del espectador, pero no se desarrolla adecuadamente ni se le saca todo su potencial (en buena medida al ser un producto para la televisión de escasa duración). El guión busca una rápida resolución de los casos y no llega a definir bien los personajes, las relaciones, los hechos y las reflexiones del detective. Una pena porque realmente se podía haber realizado una gran película.
En definitiva, buen argumento para las aventuras de este gran detective que nos entretendrá durante la hora y cuarto que dura.

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